viernes, 25 de octubre de 2013

¿hAY TÚNELES EN MORELIA?. Cierre.

En los dos , largos y aburridos, blogs sobre el tema de los túneles de Morelia, relaté lo que me tocó ver y vivir en mi larga experiencia profesional, y que puedo resumir en lo siguiente:
1.- Considero muy probable que exista, aún, el que comunicaba el edificio de la Sede Episcopal, actuales oficinas centrales de la Secretaría de Salud, con el atguo Seminario Diocesano, anexo al Templo de San José, ya que lo recorrí en un pequeño tramo Y EXISTE UNA RAZÓN LÓGICA para su construcción.
2.- Otro túnel que comunica la Antugua Casa del Diezmo (actual BANAMEX) con el mismo Palacio Episcobal mencionado, porque conocí uno de sus extremos, con otros miembros de la extinta Junta de Vigilancia para la Conservación de Morelia, y porque también se puede razonar su construcción.
3.- El supuesto Túnel que parte de la Cueva del Toro y llega a Catedral, cae por su propio peso. La dicha cueva, como aquí lo relaté, es un antiguo banco de tepetate, que así acostumbraban explotar, para no dañar ni acabar con la capa de tierra fértil que los cubría. Lo hacían en forma más inteligente que hoy lo hacen con todos los bancos de materiales inertes (tepetate, gravas y arena) en que arrasan toda vegetación ycapa fértil.
De los "otros" nada puedo decir, seguirán siendo Mitos hasta que la Comisión formada para su estudio, que ya ha gastado VARIAS DECENAS de miles de pesos, entregue algún resultado que, según se ha filtrado de algunos de sus componentes, ya está terminado y PRONTO será dado a conocer. Hasta entonces, repito, nada puedo agergar.
En un próximo blog treminaré el del Callejón del Romance que, por causas ajenas a mi voluntad, dejé sin terminar.

COLOFÓN DE LAS TARASCAS.

Al parecer, buena parte de lo que escribí sobre la Fuente Tarasca no fue creído por un grupo de personas, varias de ellas con un título universitario y una aparente preparación académica que no les fue suficiente para discernir sobre un mito o una realidad. No tuvieron, o no quisieron aplicar la lógica más elemental para distinguir lo uno de la otra, y recurrieron a este medio electrónico, y otros, para tratar de desvirtuar los hechos por mi narrados, con mentiras, "dichos de mis mayores", y hasta el haber acompañado, en una sus visitas a la ciudad, al artista que modeló e hizo las Fuente Original, cosa del todo falsa, ya que ese autor JAMÁS VOLVIÓ a la ciudad desde que de ella se marchó por los primeros años del 40, según dijo su viuda en un programa radiofónico que hizo un gran periodista, escritor y Maestro en Derecho.
Lo anterior demuestra lo que ha asegurado algunos estudiosos de la psicología, "Que el ser humano, en cuanto más ignorante es, tiende a aceptar más fácilmente un MITO que una verdad demostrada.
Todo lo que dije sobre la Fuente Tarasca lo demostré con fotografías, nombres de testigos pressenciales o actores,fotografías y, en cuanto me ayudó la memoria, con fechas precisas. Como ya no tengo otros argumentos, quiero poner fin a la controversia con este escrito, no sin antes de relatar un anécdota que leí en el bello, ameno y bien redactado libro "La Banca Roja", escrito por el Profesor Manuel López (no recuerdo su segundo apellido), que nos dice, palabra más, palabra menos, lo siguiente:
Desde medida la segunda década, y hasta finales de la Tercera, un grupo de amigos solía reunirse a platicar, discutir, arreglar el mundo y criticar, formado por gentes bien preparadas y, casi todas ellas, con algún grado académico, grupo al que con frecuencia se unían algunos estudiantes del Colegio de San Nicolás, y no siempre las más inteligentes o estudiosos.
Todos ellos reconocían, como líder nato, al Maestro #Trécani", catedrádico del Colegio y, después, maestro fundador de la Facultad de Ingeniería de la UMSNH.
Trécani, a más de ser muy versado en Matemáticas, Física y Astrnomía, gozaba fama de ser un lector adicto a la Filosofía, seguidor de Carlos Marx y, por ello, tenido como "Rojo o Rojillo", color que transmitió a la Bnaca en la se sentaban a discutir y que se ubicaba en la parte media del andador poniente de la Plaza de Armas (hoy De los Mártires), casi frente a lo que MUY RONTO será el Teatro de la Ciudad o Matamoros. (A quien está matando no es a los "moros" por su prolongada construcción, sino a los morelianos, que no vislumbramos su fecha de terminación)
El Maestro Trécani era siempre acompañado por su mascota, un pequeño perro de raza indefinida pero, según aseguraron quienes le conocieron, más avispado que el "Perrito de la Víctor", y con "cociente intelectual" por encima del promedio de los asiduos a la Banca Roja.
El tal perrito, llamado por su dueño "El cartucho", era más inseparable de su dueño que el negro bastón que siempre cargaba en su  mano izquierda, no porque lo necesitara. decía Trécani, sino porque "le daba elegancia". De tal manera que 2Cartucho" acompañaba a su amo hasta en las clases del Colegio. Al trasponer la puerta del aula, siempre abierta de par en par, se echaba al suelo para dormitar y, momentos antes de que el Maestro terminara su exposición, se erguía, como orgulloso de la cátedra dada por su amo. Juntos abandonaban aula y edificio y se encaminaban a la humilde morada de "Plato y Taza" (Un solo cuarto con puerta y ventana", situada por el rumbo del Mercado de San Agustín.
Cuando Trécani exponía su materia, por segunda o tercera ocasión, y no la había entendido alguno de sus alumnos o costetaba con alguna  "burrada" a pregunta del Maestro, agotada su paciencia bajaba del estrado y ordenaba a su perro: ¡Cartucho"! Ya vámonos, pues se nos puede pegar lo pendejo" y, juntos, abandonaban el aula.
Siguiendo tal costumbre, cuando Trécani llegaba a la Banca Roja, "Cartucho" ocupaba "su lugar" sentado sobre el pavimento, no echado sino firmemente apoyado sobre su patas delanteras y muy atento a los que decían los asistentes, mirando fijamente al que tenía la palabra. Cuando se agotaban los argumentos, y la paciencia, del Trécani para convencer a algún .... necio de la concurrencia, torcía el gesto y, con una ira mal contenida,extendía su mano izquiera y  decia a su interlocutor: "Toma este bastón y pégame en la cabeza", a lo que el aludido respondía: "Y para qué, Maestro", "Para que se me quite la costumbre de discutir con pendejos". De inmediato "Cartucho" se paraba, movía el rabo y se alistaba para abandonar la reunión. Es seguro que el perro no entendía el o los temas a discusión pero, viendo la cara del amo, adivinaba que la reunión terminaba como solían terminar las cátedras en el Colegio.
Así, pues, para mis detractores, a falta de mayores argumentos, los invito a visitar la Banca Roja y, de antemano, les ofrezco mi bastón (que no uso "por elegancia" sino porque lo necesito, para que me peguen en la cabeza, si es que vuelvo a discutir con alguno.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Realmente ¿Hay túneles en Morelia? II

Después de casi un mes de ausencia, por motivos familiares de salud, retomo el asunto de los túneles en Morelia.
En mi anterior mencioné una experiencia tenida en el año de 1942. Por ese mismo año, vivía yo en la calle 1° de Mayo, casi esquina con H. de Nacozari, y pertenecía a lo que se llamaba "Barrio de Jauja"; en la esquina de mi calle estaba la tienda -famosa en su tiempo y se llamaba "La Esperanza"- y cuadra y media arriba, sobre H. de Nocupétaro, otra llamada "La Campana".
De niño, ya sea solo o a lo sumo con otro compañero, se podía circular libremente por los barrios vecinos, pero yendo 3 ó más era muy probable que la "pandilla" del barrio invadido les hiciera bronca y se iniciara un "guerra" entre las dos pandillas. La pandilla de Jauja era, en general, tranquilas, no así la del "Rastro" ("Los Rastreños") que era de las más violentas de la ciudad y, por ende, la más temida por todos. Ésta comprendía casi toda la calle 5 de Febrero, la zona de los actuales frontones y la parte sur de la colonia Obrera, en ese año "comandada" por un compañero de la Escuela Belisario Dominguez, con quien yo tenía buena amistad. No se olvida su nombre -ya ilustre de por sí- pues sellamaba Nicolás Bravo y vivía en una de las últimas casas, casi colindando con el Rastro, y con cierta frecuencia lo visitaba. Un viernes me dijo que, para el siguiente sábado, tenía planeada una visita a las "Cuevas del Toro", que si quería ir y tenía lámpara de pilas, podía hacerlo en conpañía de uno o dos amigos de la pandilla de Jauja. Invité a varios pero, por temor, no aceptaron, siendo Valdemar Villaseñor (el "grandulón de la pandilla", por su estatura) el único que aceptó.
Las cuevas se ubicaban en la ladera poniente de la "Loma del Toro", cerca de lo que hoy es el Templo de San Miguel y en el centro de la actual colonia Independencia. La gente decía que su tramo oriente se extendía hasta pasar la Tenencia Isaac Arriaga, mientras que su tramo poniente terminaba en la Catedral de Morelia, y como tal decían los adultos, todos los jóvenes y niños lo aceptábamos sin chistar. Había, pues, que ir preparados par un recorrido de casi tres kilómetrros si queríamos "llegar hasta la Catedral".
Llegado el sábado, y equipados con lámpara de pilas, una botella "quinta" de agua -tapada con un trozo de olote de maíz- una jícama (de las que se cultivaban en "Tres Puentes") y dos naranjas, emprendimos la caminata para llegar a las cuevas.

¿REALMENTE HAY TÚNELES EN MORELIA? 2

Después de una ausencia involuntaria de más de un mes, vuelvo a tomar el tema sobre los túneles de Morelia.
En mi anterior expliqué cómo conocí la primera parte del que mucha gente asegura que va del antiguo Seminario Diocesano (después Secundaria de San José) hasta la antigua Residencia o Palacio Episcopal (hoy sede de la Secretaría de Salubridad) en la esquina de las calles Benito Juáres y Santiago Tapia y, de ese punto, hasta llegar a la antigua Casa del Diezmo (actual Banco Nacional) en la primera cuadra de la Av. Madero Oriente.
En seguida paso a relatar, exclusivamente lo que personalmente me consta, uno de los detalles ocurridos durante mi larga permanencia en al Junta de Vigilancia para la Conservación de Morelia (1960-1987). Sin poder precisar la fecha -quizá a principio de los 80's- se presentó, para su revisión y en su caso aprobación, el proyecto para la remodelación del antiguo edificio del Diezmo, que por cierto daba nombre a la primera cuadra de la actual Av. Madero Ote., en la primera nomenclatura que tuvo la ciudad, que contemplaba construir el portal y pasillo del lado oriente del predio, ya que el patio original sólo tenía 3 corredores con arcadas. También incluía la construcción de una bóveda "acorazada" de unos 5 por 10 metros, ubicada en la esquina noreste del patio actual del Banco.
Se revisó el proyecto y se aprobó por unanimidad de los integrantes de la Junta, condicionada a que tuvieran informada a la Junta de cualquier vestigio que se encontrara durante las excavaciones, retiro de aplanados, etc. (Ya se hablaba de la posible existencia de un túnel entre este sitio y el Palacio Episcopal).
Pasado 1 ó 2 meses del inicio de los trabajos, dieron aviso que, al iniciar las excavaciones para la obra de la bóveda, habían encontrado unos escalones descendentes de cantera labrada y al retirar los escombros habían descubierto lo que, aparentemente, era un túnel. Invité a los demás integrantes de la Junta a realizar una visita de inspección, acompañándome los C. Ingenieros Sergio Ochoa G. y Carlos Torres Planck. En efecto, se trataba del inicio de un túnel que iba en dirección Nor noreste, casi apuntando hacía en antiguo Palacio Episcopal, del que habían despejado una longitud aproximada de 10 metros, al final de la cual estaba totalmente derrumbado y, por lo compacto que se veía el relleno, tenía aspecto de ser un derrumbe muy antiguo. Los constructores propusieron rellenar un tramo de 2 ó 3 metros de concreto simple y reforzar con más acero el fondo y paredes de la bóveda, siendo aprobada por la Junta.
Años después, por 1999, cayó en mis manos un plano de la ciudad (en copia azul, como eran antes) hecho por el Ing. Porfirio García de León y fechado en 1915, en el que apreciaba un trazo con tinta blanca -que alguien quizo borrar- señalando el túnel de la Casa del Diezmo al Palacio Episcopal.
Escaneando dicho plano y ampliándolo con la computadora, pude reconstruir el trazo, buscaré la manera de publicarlo en este espacio. PERO ESA SERÁ PARA MEJOR OCASIÓN.

domingo, 26 de febrero de 2012

REALMENTE ¿HAY TÚNELES EN MORELIA?

Yo cursé parte de mi instrucción primaria en la Escuela Belisario Domínguez. En el año de 1942 se ubicaba en el costado norte del templo de San José y, junto con la entonces Secundaria Varonil de la UMSNH, formaban el edificio principal del antiguo Seminario Diocesano de Morelia, por lo que ambas escuelas se encontraban divididas por una reja metálica, fuerte y con varios candados, por lo que no se podía transitar pero sí había comunicación verbal entre los alumnos. Los estudiantes se secundaria nos platicaban de un túnel que, partiendo de una pequeña puerta situada abajo del púlpito (o sitial desde el cual se hacían las lecturas) del que fura refrectorio o comedor del seminario, descendía en dirección poniente hasta pasar por debajo de la Pila del Jardín de San José, pila de por sí muy hundida (en fecha posterior se remodeló y se elevó de nivel en aproximadamente 1.50 m) y que seguía esa dirección hasta llegar al edificio del Antiguo Episcopado, hoy oficinas de la Secretaría de Salud.
En ese entonces, un gran amigo mío -ya fallecido- de nombre Javier Martínez Gutierrez (sobrino del entonces muy conocido oftalmólogo Abel Cerna Martínez) cursaba en 1er. año de secundaria (el 3o. se hacía en San Nicolás) y entabló muy buena amistad con el "líder de la secundaria", cuyo nombre no recuerdo pero lo apodaban "El Chivo". Es probable que el mote se debiera a que usaba una barbilla puntiaguada que recordaba a un chivo adulto, es decir, un cabrón. Debemos recordar que, en ese tiempo los alumnos de secundaria tenían, en promedio, unos 18 años (algunos mucho mayores).
Así las cosas, "El Chivo" tenía la llave del candado que aseguraba la puerta de acceso al túnel y era quien decidía cuántos, quiénes y cuando se podía acceder a dicho túnel. Por los últimos días del curso de ese año de 1942, Javier me dijo que tal día bajarían unos pocos estudiantes a conocer el túnel, que si quería acompñarlos él le diría al "Chivo" para poder hacerlo. Llegado el día, unos 5 ó 6 estudiantes, varios armados con sendas lámparas de baterías, iniciamos la aventura y nos adentramos en el túnel.
Descendimos unos 8 ó 10 escalones de cantera labrada y continuamos por un tramo con algo de pendiente y con piso también de cantera labrada; calculo que su ancho sería de 1.10 ó 1.20 m y con un alto de unos 2 metros. Después de caminar unos 50 metros, probablemente un poco antes de llegar al muro de la fachada del templo (y de la escuela), hubo que bajar otra escalera, quizá uno 15 escalones muy aperaltados pero de huella muy grande. ("Huella" es la parte horizontal de una escalera, la vertical se llama "peralte").
Al terminar la escalera, el piso dejó de ser de cantera, era de un material como tepetate muy duro y se notaban las huellas del zapapico o cincel con que fueron hechas las excavaciones, se tornó resbaladizo y "el guía" nos alertó de cuidar nuestro paso. El techo se hizo más bajo y notamos que goteaba agua, humedeciendo piso y paredes, cubiertos de lama verde y repugnosa al tacto, por lo que evitábamos tocarlas con la mano. Al adentrarnos unos pocos metros más (calculo que sería un poco antes de llegar a la fuente), había algunos derrumbes y "el guía" nos indicó iniciar el regreso, cosa que se hizo a gusto de todos, salimos a la "luz del día" y, ¡oh sorpresa!, todos íbamos con la ropa, cara y pelo, llenos de lodo y con "fuerte olor a humedad" (lodo podrido), los más grandes se bañaron en la Pila de San José, pero yo no me atreví a hacerlo, por lo que al llegar a la casa de mi hermano mayor (con quien yo vivía en esta ciudad) me regañó y me prohibió en forma terminante se repitiera la aventura. Pocos años después me enteré que el director de la escuela. Maestro Juan Días Vázquez, había ordenado se tapiara con muro de tabique y mezcla a pocos metros de donde terminaba la primera escalera. Nunca volví a tener noticia alguna sobre tal túnel, como tampoco he sabido si fue incluido en los estudios que un grupo de morelianos realiza sobre el tema.
Continuará.

jueves, 22 de diciembre de 2011

EL CALLEJÓN DEL ROMANCE

El Callejón del Romance, así llamado a partir de la "remodelación" que se le hizo a finales del trienio 1963-1965, en que fungió como presidente Municipal el Lic. Fernando Ochoa Ponce de León, siempre ocupó un lugar preponderante en la memoria de los morelianos, desde mediados del sigloXIX hasta el año de 1928 -en que se estableció la nomenclatura que hoy tenemos y sigue vigente- se le llamó "Callejón de la Bolsa" que pasó a ser "Callejón del Socialismo" con la nueva nomeclatura.
Es bueno aclarar que el primer nombre (C. de la Bolsa) no se debió a que en él estuviera alguna institución "bursátil" (de la Bolsa), si no a que tiene una "bolsa" formada por un corto callejón sin salida.
Con todo el respeto que me merecen sus actuales habitantes, quiero comentar lo que escuché de algunos familiares y amigos "viejos": En la segunda década del s.XIX se establecieron en el Callejón algunas prostitutas que acrecentaron su mala fama, que ya tenía a causa de su total abandono en cuanto a servicios públicos, y vino el abandono de algunos de sus habitantes, ya que las prostitutas permanecieron en ese lugar hasta la década de los años 30's, que fueron reubicadas en la calle Fray Antonio de Margil.
Me platicaron (los "viejos") que una de ellas (de las prostitutas) no aceptó el cambio y siguió "trabajando" en el Callejón, se llamaba María y la apodaban "La Gamarra". Como ustedes saben, la gamarra es el objeto -de ixtle o de cerda- que ponen al ganado caballar sobre las orejas y el hocico para guiarlos o llevarlos de un sitio a otro. Pues dicen que la tal María así llevaba a sus pupilas para obligarlas al ejercicio de la profesión más antigua que se conoce, primero al citado Callejón de la Bolsa y después a la calle Revolución, a donde se mudó a finales de los 40's. Me dijeron, esos mismos "viejos", que falleció en el año de 1952 en el Hospital Civil Dr. Silva, víctima de la edad y de algunas enfermedades venéreas.
Por la década de los 30's del siglo pasado, y quizá por alguna regularización predial, varias de las fincas -incluyendo las ubicadas en la "Bolsa"- pasaron a ser propiedad del gobierno federal, quien las rentó a cuotas muy bajas y motivó su "repoblamiento", pese a la mala fama y a la total carencia de servicios, y el Callejón siguió en el olvido de las autoridades municipales.
Así las cosas, a principios del año de 1964 el Lic. Ochoa Ponce de León -entre otros funcionarios yo lo acompañaba- hizo un visita al Callejón (ya del Socialismo) y los vecinos le mostraron su carencias: no había alumbrado público, ni banquetas, drenaje ni agua potable, tan sólo dos grifos públicos lo abastecían y no en forma constante, por lo que se formaban grandes filas de vecinos con sus cubetas. Los niños -casi todos famélicos y enfermos- jugaban haciendo lodo y "presitas" sobre el hilo de aguas negras que corrían a "flor de tierra" hacia la entonce Calzada Madero (hoy Av. Madero Oriente), en cuyo entronque fromaba un enorme charco de agua y lodo malolientes.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Novatada de "Los Corderos"

Todos los alumnos de nuevo ingreso a la preparatoria (Colegio de San Nicolás) eran pelados (trasquilados) por 4 ò 5 alunmos de los cursos superiores, y lo mejor era no oponer ninguna resistencia ya que el que lo hacía corría el peligro que en la "refriega" le cortaran un trozo de cuero cabelludo -como llegó a ocurrir en más de una vez- dejándole una herida en forma de ojal que, a más de sangrar con mucha abundancia, tardaba semanas en cicatrizar.
Recuerden que les estoy narrando hechos del año de 1949, en que yo ingresé a la prepa.
Nadie escapaba de esta "bien venida", con decirles que al propio Cuauhtémoc Cárdenas -que ingresó al Colegio el mismo año que yo- lo pelaron como a cualquier hijo de vecina.
A más de la obligada pelada, los alumnos provenientes del Instituto Valladolid -a quienes nos llamaban "Corderos"- sufrìamos la "novatada" igual que los alumnos de la Facultad de Leyes, excepto que no había toronjazos. A mí me tocó el disfraz de nujer, con peluca y todo el ajuar que usan, pero a medio camino le pedí a otro "Cordero" que me embadurnara la cara con chapopote, con la advertencia que yo iba a simular resistencia y enojo, para que no me fueran a aumentar el castigo con una rama de "Uña de gato". Igual que otros desfiles de novatos, el nuestro terminó en la Fuente Tarasca, con la "foto oficial". Por cierto que yo guardaba una, pero la destruí por las posturas obscenas que muchos tuvimos con las pobres e indefensas tarascas.
Antes de terminar quiero hacer un breve comentario sobre la foto de la cabeza. Fue tomada después de 1901, ya está construìdo el edificio de Madero y Guillermo Prieto que alojó la farmacia del maestro Elizarrarás, inaugurado ese año, y el Hotel Virrey de Menoza sólo tiene dos pisos (el tercero le fue agragdo a principios de los 30's), y como no se aprecia ningún vehículo de motor -que llegaron en 1910, es de suponer que la foto es de 1905 o por ahí.
Es de admirar el cuidado que los morelianos tenìan con sus nuevas edificaciones, en especial con la volumetría y el ritmo de claros  (vanos de puertas y ventanas)  y macizos (tramos de muro ciego), lo que se traduce en una perspectiva que no se observa en ninguna otra ciudad colonial, cuidado que fue olvidado a partir de 1940 en que se inicia la construcción del Hotel Alameda. Otro detalle que se aprecia es que la  Plaza de Armas, en su lado norte, seguía el alineamiento del Hotel Virrey hasta la esquina de la calle Zaragoza, que es concorde con el plano que Juan de la Torre publica en su libro "Bosquejo histórico de la ciudad de Morelia", publicado por los años de 1885 u 88.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Novatadas en la Universidad Michoacana.

Como iba relatando, la novatada de Leyes -famosa por su crueldad- se iniciaba con una semana en la que los novatos recibían una "toronjiza" diaria, al tiempo que durante esa semana cada novato debía aportar una cierta cantidad de dinero para los gastos del "festejo final" que, por año que relato de 1949, andaba por los $20.00 por novato.
Para que la nueva generación tenga una idea del valor de los pesos de esa época, debo decir que la Universidad pensionaba a alumnos con promedio superior a 8.5 con $ 70.00 mensuales, para mi caso, la casa de asistencia donde me hospedaba, frente al Jardín de las Rosas, en la esquina de Santiago Tapia con Guillermo Prieto, cobraba $ 80.00 por mes que incluía los tres alimentos y cuarto compartido, pero sin cama, buró, silla ni ropa de cama, por lo que me tocaba agregar tan sólo $ 10.00 al importe de mi pensión para cubrir ese gasto. Una casa de abonados equivalente -si en la actualidad las hubiera- debe cobrar entre $ 2,000.00 a $ 2,500.00 por mes, por lo que los $ 20.00 que pagaba cada novato equivaldrían  a unos $ 600.00 pesos de hoy.
El día que culminaba la novatada, generalmente en viernes, todos los novatos debían estar en la Facultad a la 9:00 am. en punto; en el patio se les desnudaba hasta quedar en calzones, quedando la ropa a resguardo de algún estudiante "líder" de la "comisión de novatadas", y como era frecuente el extravío de algunas prendas -en especial las de "buena calidad"- todo novato procuraba llevar puesto ese día lo peor que en su ropero tenía. Una vez desnudos, les daban su buen fajo de tequila, charanda o, en el mejor de los casos, el ron de moda: "Ron Batey", para sentarlos en "marquetas de hielo" que la "comisión" había comprado oportunamente; después de 10 ó 15 minutos en esa postura, los novatos eran embadurnados con chapopote, los cubrían con plumas, borra, algodón, desechos de colchón viejo o material similar. Cabe hacer notar que, de entre los novatos, se escogían 4 ó 5 de los más "caritas" para vestirlos, a unos de mujer, de guare o de enfermera -según el tipo de ropa vieja que consiguieran, y a otro de bebé, de viejito, de tullido o cojo, etc., que tenían la ventaja de librarse del chapopote.
Ya "arreglados" y a eso del medio día, los novatos salían a la calle a iniciar el desfile por la Madero, custodiados por varias docenas de estudiantes armados con grandes ramas de "huizache" -a veces del arbusto "uña de gato" que causaba dolorosas heridas a quienes se les pasaba por la espalda- haciendo una especie de valla "de honor" para que los novatos, muchos pasados de copas, no cometieran desmanes, ni con las damas ni con los comercios que a su paso abundaban. Si el dinero no alcanzaba para contratar un pequeño conjunto musical o mariachi que cerraba el desfile, dos o tres estudiantes se agenciaban unos tambores que, al redoble de los mismo, marchaban los novatos; había paradas forzadas, frente a Palacio de Gobierno entre otras, en que se aprovechaba para dar otros buenos tragos de vino a los novatos, así, hasta llegar a la Fuente de las Tarascas, en donde se tomaba "la foto oficial", con los novatos que -empapados en chapopote y alcohol- tomaban las posturas más obscenas que se puedan imaginar con las indefensas Tarascas. Ya se podrán imaginar cómo quedaban las pobres indias, llenas de chapopote, con huellas de manos en todo su desnudo torso, de manera que al día siguientes el Ayuntamiento mandaba limpiarlas -lo que se podía- con petróleo y gasolina.
De la Fuente, los novatos pasaban a los Baños de Villalongín -reservados con toda antelación- en donde se les daba un bote con petróleo y una estopa para quitarse el chapopote antes de entrar al vapor -condición que era exigida por su propietario- y después a las regaderas.
La víspera del desfile se hacían circular los "programas y horario  de la novatada, programas hechos con un mimeógrafo -sistema rudimentario de copiado que antecedió a las copiadoras modernas- y que estaban hechos con gran ingenio. Era frecuente que estuvieran redactados en verso, de entre los que recuerdo son los siguientes:
"Sentaditos en el hielo, se sentirán en el cielo".
"Les daremos ron Batey, para que azote el más buey".
"Los moretes de toronja, no se quitan con esponja,
se tapan con chapopote, como mierda de coyote".
"Pelados y encueraditos, enfriaremos sus huevitos".
                                                                                Y así por el estilo, algunos de los cuales no me atrevo a publicar por respeto a mis lectores.

Las "Nvatadas" en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

En mi blog anterior hable de mi novatada a la entrada al Colegio de San Nicolás, pero la generación actual -en su mayoría- desconoce cómo y por qué se hacía tal recibimiento a los nuevos alumnos, a los novatos.
En todas las Escuelas y Facultades de la UMSNH (excepto en la de Ingeniería) se hacía igual "recibimiento a los novatos" del primer año, siendo famosa por su crueldad la de Leyes, entonces ubicada en la Avenida Madero, frente a la Biblioteca Pública, que en su segundo patio tenía una árbol de toronjas cuyos frutos estaban a punto de madurar por el mes de febrero, mismo en que se iniciaban los cursos en la Universidad (y en todas las escuelas y colegios del país), y vaya que el tal árbol daba su fruto con abundancia. Entre este segundo patio y el primero, había una banqueta -un verdadero "corredor"- de unos 15 ó 20 metros de longitud, por donde tenían que "desfilar" los alumnos de nuevo ingreso que, previamente, habían sido "pelados a rapa" y tenían que usar una boina que era casi su distintivo. Frente a esa banqueta y a unos 6 u 8 metros, se alineaban los alumnos de grados superiores -con una buena dotación de toronjas- con las que "fusilaban" a los novatos que, más que correr, trataban de volar y, así, recibir el menor número de toronjazos posible. Este "paseo" duraba una semana y, ¡guay del novato que no se presentara! Había un encargado de pasar lista y al faltista se le duplicaban los días de castigo. Pasada la semana, y como remate de la "novatada", se hacía un paseo a lo largo de la Avenida Madero, desde la Facultad hasta la Fuente Tarasca, donde terminaba el festejo con un baño de vapor, petróleo, regaderas y vino, en los famosos Baños de Villalongín.
Continuará.
Hola amigos:
                   En la página anterior presenté unas pocas fotos -de las casi 50 que tomé- del proceso de desmonte y traslado. Vemos una del conjunto, detalles de dorso, brazos y manos de las mujeres. Antes iniciar los cortes, se ve el detalle de la "cala" que hice en uno de los brazos, se aprecia multitud de capas de pintura que, como les decía, van desde el negro hasta el rubio. En las siguientes se aprecia el cuidado con que se hizo la operación, su colocación en la plataforma de un camión que las llevaría a su nuevo sitio, en terrenos de la Nueva Feria Estatal.
Las acompañé "en su último viaje y me despedí, cariñosamente de ellas, tal y como lo hice hace 62 años, cuando me "novatearon a la entrada al Colegio de San Nicolás".
Como ahí terminaba mi compromiso, no sé cómo quedaron, si parecen o no, simplemente yo las entregué en su terreno destino, les aseguro que, como nuca he ido a la Feria, no se cómo quedaron.
CON ESTO DOY POR ACLARADO Y TERMINADO EL "MITO DE LAS TARASCAS EN ESPAÑA"

Fotografías del Traslado de Tarascas.










viernes, 11 de noviembre de 2011

EL MITO DE LA FUENTE TARASCA

Además de lo mencionado en mi blog anterior sobre la autenticidad de la Fuente en las antiguas instalaciones de la Feria Estatal, debo agregar que, cuando me disponía a desmontarla de Villalongín y puesto que se tenía la intención de colocarlas en algún sitio de esta ciudad, tuve la precación de tomar las medidas y orientación de los elementos, así como de marcar el sitio que correspondía a cada mujer, por lo que al colocarlas en el sitio ya mencionado de la Feria, sobre el pedestal construido por el Arquitecto Fracisco Amaya, tracé el sitio de cada elemento y su orientación, de manera que estuvieran exactamante como estaban en Villalongín.
Cuando el Gobierno del Estado decidió cambiar la Fuente a terrenos de la nueva Feria Estatal, quizá por coincidencia o por haber sido el "autor material del crimen anterior", la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas me encomendó este trabajo, para lo cual me auxilié del maestro albañil Jesús Merino -muy conocido en Torreón Nuevo como "El Maestro Chucho" y quien todavía trabaja a mi servicio- para hacer los apuntalamientos, cortes de concreto y hierro a la altura de la muñecas de las monas y lo necesario del caso.
Antes de iniciar cualquier movimiento para su desmonte, y para evitar que se tejieran nuevos mitos sobre el cambio de sitio, lo primero que hice fue tomar fotografías, procurando que una de ellas coincidiera con una tarjeta postal que yo guardaba, y si comparamos ambas fotos, nos daremos cuenta que lo conseguí casi a la perfección, todo coincide: píes desnudos, perfiles de la tarascas, posición de los brazos levantados, de manera tal que, de ser una copia del "original" fue hecha por un artista en forma perfecta y, por tanto, conserva el valor que pudo tener el original.
Después de las primeras fotografías, con navaja y espátula hice varias calas en los brazos y otras partes de las esculturas, contando hasta 16 capas de diferentes pinturas y tonalidades, lo que indica -como algunos recordamos- que a veces las pintaban casi negras, meintras que en otras eran rubias, quizá siguiendo las indicaciones del Presidente Municipal en turno, ya que éste era el encargado de darles mantenimiento, siendo el Maestro Murillo -que vivía en la calle Oro de la colonia Industrial- el que ejecutaba el trabajo de pintura. Por cierto que, a la muerte del Maestro, fue una de sus hijas quien se hizo cargo del trabajo durante 2 ó 3 años, según recuerdo.
Se desmontaron, subieron a un camión de platafoma en perfecto estado, terminando es ese momento el compromiso que yo adquirí con la SCOP, pero decidí acompañar al camión (por delante iba un carro "madrina" con luces intermitentes, por ir a muy baja velocidad, según le indiqué al conductor), al entrar al libramiento, y debido al pequeño borde del nivel de éste con la calle lateral del Tec, la batea tuvo un pequeño hundimiento, por lo que indiqué al chofer que se detuviera. En efecto, la batea se aplastó un poco, tome fotos y continuamos el viaje. Al llegar a la nueva Feria la batea estaba completamente aplastada, casi desmoronada, tomé nuevas fotos y torné a mis labores profesionales.
De toda esta secuencia tomé una 30 ó 35 fotos, algunas de las cuales -si mis lectores no se aburren- publicaré pronto.
Si algún lector se interesa en estas fotos, con gusto se las pasó a su memoria "flash", junto con algunas que le gusten (de las casi 3 mil que sobre Morelia tengo), ya sea en mi despacho profesional (Antonio Alzate No. 89-102, en el Centro Histórico, Morelia, Mich. Mex. o en mi correo).
mrodriguezmanolete@hotmail.com

jueves, 10 de noviembre de 2011

LA FUENTE TARASCA

                                                     Fuente Tarasca en su sitio original. 1960
La fuente quedó, como llevamos dicho, en las instalaciones de la Feria Estatal (cerca de Tec de Morelia), y si comparamos las fotos -la del encabezado y la que estoy insertando hoy, nos daremos cuenta que son exactamente las mismas figuras, tanto las de las mujeres como la de la batea. Quizá alguien -que nunca falta- podría argüir que se hizo una réplica para "traficar" con el original y, para aclarar este punto relataré un anécdota que ocurrió con el Ing. José Martínez -a quien todos llamaban "El Tío Pepe".
Como muchos recordarán, el Ing. Martínez fue el precursor de la TV en el estado, instaló su estación transmisora en un predio de la Av. Acueducto y la mayoría de sus programas eran "en vivo" y en su escritorio del estudio, desde donde daba noticias o hacía presentaciones, dispuso 4 teléfonos para atender llamadas y pasarlas al auditorio, imitando un poco a Zabludowski en 24 Horas (pero sólo funcionaba uno, los otros 3 eran "pantallas"). Por el año de 1965 (quizá 66) me concedió 2 minutos para hacer una invitación a los ingenieros de la localidad a la Asamblea del Colegio de Ingenieros Civiles para elegir nuevo presidente (Colegio que yo había fundado 4 años antes y del que era su Presidente Fundador), ésto dentro de su noticiero del medio día. Había que estar en el estudio 45 minutos antes, así que "me receté" su programa completo dentro del estudio.
 Por ese tiempo, "El Tío Pepe" tenía un pleito casado y permanente con el Sr. José Tocavén, Director del diario "La Voz de Michoacán" y ambos "se tiraban duro" en sus respectivos medios. Como a la mitad del programa sonó el teléfono y "El Tío Pepe", un tanto nervioso, no atinaba al de "de veras" y tuvo que descolgar, uno a uno, los 4 que había, conectó la línea para que saliera "al aire" y se escuchó una ronca voz que le dijo (con todas sus letras): "Don Pepe, vaya usted a ch............. a su .......". Él, con una risa entre nerviosa y jocosa (pese a su nerviosismo) se concretó a decir: "¡Ah que señor! Se equivocó de número, creyó que estaba llamando a "La Voz de Michoacán". Lo que deja ver la agilidad mental y lo abusado de ingenio (como buen ingeniero). Unos 20 minutos antes de la hora que se me había señalado -durante un "corte comercial"- salió plática de Las Tarascas y me dijo que estaba preparando una campaña para recolectar llaves y objetos de latón y bronce, porque se pretendía hacer una copia de la Fuente en bronce para colocarla en el sitio que ocupaba "El Huarache", cuando le mencioné que YO LAS HABÍA DESMONTADO se emocionó y me dijo que si le permitía una entrevista, le dije que sí y, sin una plática previa para "ordenar las preguntas", interrumpió su programación y anunció la entrevista.
Su primera pregunta fue la causa de su desmonte y cambio. Le expliqué las razones, tanto personales como las del Gobernador y del Presidente Municipal.
La segunda fue que si se "la valiosa escultura se habían ido a España, a la finca del torero concuño del Gobernador". Le contesté que el torero citado no era de España, sino de Portugal, y que una obra material podía ser "valiosa" por uno (o más) de los siguientes motivos:
1. Por su historia (La fuente no la tenía, databa de las década de los 30's).
2. Por su belleza (Aunque es un concepto subjetivo, la inmensa mayoría no sentía placer estético en su contemplación)
3. Por el material de que está hecha (Por ejemplo, si fueran de mármol tendrían cierto valor, de plata mucho más, de oro.........)
No teniendo, pues, ningún valor ¿Quién iba a gastar en llevarlas a Europa?
Mi lógica respuesta le molestó y me acusó de que yo, originario del Estado de Guanajuato, "había sido mandado por el gobierno para sabotear y dañar la ciudad, una especie de quintacolumnista, por la envidia que aquel estado le tenía". Enojado, interrumpió la entrevista, no hubo promoción para la Asamblea del Colegio de Ingenieros y se convirtió en un entusiasta promotor del mito que "La fuente tarasca estaba en España o Portugal".

miércoles, 9 de noviembre de 2011

LA FUENTE TARASCA

En el año de 1965, sin poder precisar fecha, el Arq. Francisco Amaya de la Peña me explicó que era el encargado de proyectar y construir la pila y basamento para la Fuente Tarasca en terrenos de la Feria de Michoacán -por el rumbo de Tecnológico- y me pidió que le hiciera un presupuesto para trasladarlas y colocarlas en el sitio elegido, convenimos en el precio, las retiré del Almacén de Obras Públicas del Estado, entregando el "resguardo" correspondiente y las coloqué donde se me había indicado. En ese tiempo no se me ocurrió, ni tenía los medios, para llevar una secuencia fotográfica, además que no lo consideraba necesario porque nadie pensaba en la posibilidad de que se hiciera un mito sobre esa fuente, por lo que no queda más prueba que mi palabra y la del Arq. Amaya de la Peña.
Durante el lapso transcurrido entre el retiro de la fuente y su colocación en el nuevo sitio, el lugar dejado por Las Tarascas fue ocupado por una fuente que, por el espacio y forma que se le dio, pronto fue bautizada por la gente como "El Huarache" o "La Alpargata de Don Máximo" (español nacionalizado y suegro del gobernador Arriaga Rivera). Esta fuente fue diseñada en la Dirección de Obras Públicas del Estado y el contrato para su ejecución fue otorgado al Sr. Ángel Díaz Pérez, buen cantero -discípulo del Maestro Juan Téllez- y dirigente obrero que fundó la Federación Independiente de Trabajadores de Michoacán.
Al erigir la nueva Fuente Tarasca, ya con figuras en bronce, "El Huarache" fue trasladado a la Colonia Lomas de Hidalgo, en una plazoleta que la minimiza y que poca gente conoce de su procedencia.

martes, 8 de noviembre de 2011

FUENTE TARASCA (Desmonte)

En mi blog anterior comentaba que, desde el 3er. Año de Primaria, se quedó grabado en mi mente el hecho de la Fuente Tarasca estba fuera de espacio y de tiempo. Al pasar toda mi etapa de estudiante en la secudaria y en la preparatoria se reafirmó en mí ese concepto, por lo que, al hacerme cargo de la oficina de obras municipales, en 1960, le planteé al presidente la posibilidad de cambiarlas de sitio, ni siquiera alcancé a hacer el planteamiento completo, me dijo que definitivamente no era posible. Al cambio de administración volví a ahcerlo con el Lic. Fernando Ponce de León quien, al igual que el anterior, me dijo que ni había que pensar en ello, aunque él sí escuchó mis argumentos.
Por el año de 1964, durante una visita que realizó a la ciudad la Sra. Eva Sámano de López Mateos y después de recorrer el Hospital Infantil en construcción  que hoy lleva su nombre- a su paso por Villalongín dijo: "Que escultura tan poco estética, tan fuera de entorno y tan poco apegada a la tradición", en palabras distintas pero lo mismo que la maestra "Petrita", y es que recordemos que la Sra. de López Mateo,- además de maestra- era muy culta, sobre todo en cosas de historia y de tradición. Las señoras que acompañaban a la Primera Dama eran encabezadas, obviamente, por la esposa del gobernador Arriaga Rivera, por lo que ella y otras muchas escucharon el comentario. La señora Lupita seguramente le pasó el comentario a su marido y éste, a su vez, se la trasmitió al presidente Ochoa. Al día siguiente, un poco antes de salir de la oficina (las labores terminaban a las 3 pm. y se regresaba a las 5), el presidente me habló por teléfono, seguramente desde su domicilio, y textualmente me dijo: "Ingeniero: Si en este momento te autorizo a desmontar las Tarascas, ¿te alcanzaría esta tarde y noche para que mañana, antes del amanecer, ya no hubiera ni siquiera escombro?". Después de un rápido análisis le dije que sí era factible, a lo que me respondió: "Puedes empezar a hacerlo, yo me pierdo -me voy al cine- si alguien pregunta les dices que son órdenes de la presidencia, y punto".
Recabé el personal y equipo necesario, contraté a un maestro "soldador" para que cortara las varilla que, supuse, tendrían en los brazos, una grúa con el Ing. López Arellano (la grúa chica, porque la grande estaba fuera de la ciudad), cité a los camiones de la obra y de limpia y nos dimos a la tarea. El sobrestante de obra, nuevamente el Sr. Adolfo Arceo, no dio tregua y a las 5 AM. el sitio estaba totalmente despejado, recogimos todo y nos fuimos a nuestras casas.
Durante el desmonte ocurrió un incidente, con la grúa del Ing. López A. levantamos la batea y la colocamos sobre un camión que la depositó en el almacen de Obras Públicas del Estado -por entonces en donde actualmente están las oficinas de la Tesorería, en la Av. Ventura Puente- pero al tratar de cargar la primera "india" se dobló el brazo de la grúa - a eso de las 12 de la noche- por lo que tuve que "despertar" al buen amigo y entonces regidor del Ayuntamiento, Juan Sandoval ("Juanito") quien era propietario de una flotilla grúas. Al momento me mandó la más grande y logramos terminar la faena.
Las cuatro piezas, batea y 3 tarascas, las entregué persdonalmente en la bodega citada, cuyo jefe era el Teniente Ireta (no recuerdo su segundo apellido) y a quien previamente le había solicitado que nombrara alguna persona para que estuviera de turno toda la noche. Al explicarle el motivo me dijo que él estaría todo el tiempo necesario en el almacén, me firmó el "resguardo" correspondiente y las dejé con el embalaje de madera de cimbra que les armé en Villalongín. Ahí estuvieron poco más de un año.  

domingo, 6 de noviembre de 2011

Origen y destino de la Fuente Tarasca

ORIGEN
A mediados de la década de los 30's del siglo pasado, y frente al Jardín de Villalongín y a lo que era la residencia del Gobernador (Gral Lázaro Cárdenas del Río), se instaló esta fuente por un grupo de amigos del General -según me platicaron personas mayores que yo- con el fin primordial de halagar el ego del gobernante. El autor de la escultura -un apreciado artista veracruzano avecindado en Morelia-  muy seguramente se inspiró en un frutero doméstico, muy popular a principios del sXX, consistente en un plato de cristal sostenido por "las Tres Gracias" fundidas en bronce, las tres bellas mujeres apenas cubiertas por una tenue tela de gasa -también en bronce- paradas casi espalda contra espalda y sobre una base redonda que podía ser, también en bronce, o de mármol. La muy apreciable familia González - Galván poseía un bello ejemplar y yo retraté uno similar en España, en la residencia de verano de los reyes (La Granja) y que después publicaré. El citado autor sólo hincó a las tres gracias, las enfundó en un "refajo" purépecha, sustituyó el plato de cristal por una "batea de Uruapan" y la llenó de fruta (obviamente de fruta tropical, veracruzana), todo el conjunto sobre un pedestal circular, adornado con azulejos con reminicencias de "grecas"aztecas. ¡Sí¡ Ya sé que "grecas" viene de "griegas", pero en lenguaje coloquial, familiar, así llamamos a ese tipo de decoración.

Antecedentes Personales
En el año de 1942, estando yo cursando el 3er. Año de Primaria en la Escuela Belisario Dominguez, entonces junto y al lado izquierdo del Templo de San José, la maestra de grupo -Petra Navarro y a quien todos llamábamos "Petrita"- acustumbraba llevar el grupo bien a conocer la Escuela Normal o de paseo al Bosque Cuauhtémoc, en mi primer encuentro con esa fuente la maestra -que conocí muy bien la Historia de Michoacán- nos indicó tres graves errores de la escultura-fuente: 1. Que estaba totalmente fuera de entorno, ya que estaría mejor en cualquiera de sus accesos carreteros; 2. Que en a zona de Morelia NUNCA HABÍAN HABITADO LOS PURÉPECHAS y 3. Que nuestras "guares" nunca habáin vestido así.
Es útil recordar que los de mi generación estudiamos historia del estado en 3er. Año, la de México en el 4o., de América en el 5o. y la Historia Universal en el 6o y último año de la Primaria, secuencia totalmente lógica y, a todas luces, pedagógica, y que algún "egresado de Harvard" desechó y moodificó, y que los maestros (as) de entonces, varios quizá sin haber pasado por la Normal, eran más cumplidos que los de hoy y hacían de su profesión una verdadera vocación y apostolodo, la maestra "Petrita" NO FALTÓ ni un solo día a su clase durante ese año de 1942.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Antiguo Hospital Civil Dr. Silva

La foto publicada en mi blog anterior fue tomada de la azotea de la acera de "enfrente" (Calle de Allende) entre los años de 1903-05, recién terminada su construcción, pero ya con el jardín construido entre la Av. Madero Pte. y la calle de Allende, y se trata de una vista general. La que hoy publico, tomada por esos mismos años, corresponde exclusivamente a la fachada, se nota claramente su estilo altamente influenciado (afranceado, decimos coloquialmente) por la corriente entonces predominante, así como la finura de sus molduras, de donde conlcuimos que sí tenía mucho valor artístico y, por lo mismo, debió de haberse conservado. Es más, todo el edifcio, incluidos los "Pabellones" que se ven a la izquierda y el alto muro que se ve a la derecha, se debió respetar, hoy sería un museo para apreciar los increíbles avances que, en materia de salud, ha tenido nuestro país al compararlos con lo que era "lo más avanzado" al inicio del sXX. El hospital y delegación del IMSS se debió de construir en una terreno más grande, y más alejado, previendo su futuro crecimiento. Eso hubiera evitado que la Torre-hospital, que costó muchos millones de pesos, en menos de 40 años de servicio hubiera tenido que demolerse a causa de una falla geológica.
A propósito de "fallas geológicas", es tema para tratar otro "Mito" de Morelia: Qué son, Cuál es su origen, Cuándo se inició su descubrimiento, Cuántas son, Qué diferencia hay entre una "falla geológica" y un hundimiento por subsidencia, etc., tema que, desde su inicio, ha sido controversial en Morelia.

jueves, 3 de noviembre de 2011

FACHADA DEL ANTIGUO HOSPITAL DR. SILVA

Recibida la indicación de desmontar la fachada, y con el breve plazo que  había, busqué el sitio para recibirla. El tercer patio del Palacio Municipal -un espacio de unos 20x20 metros- un auuténtico corral que se utilizaba para resguardar el "ganado dañero" que era recogido de diferentes partes de la ciudad y tenía lo necesario para el caso: cobertizos de madera y teja, abrevaderos y pesebres; todo animal reportado ahí era llevado, se ponía un escrito de aviso en el tablero del corredor instando al propietario que pasara a recoger su animal (generalmente caballos y burros), previo pago de la multa y gastos de manutención del animal. Era frecuente que este monto sobrepasara el valor del animal, por lo que eran muchos los que hacían caso omiso y nunca se presentaban, creando un serio problema para el Ayuntamiento.
Al hacerme cargo de la oficina le planteé este problema al Presidente y se acordó suspender este tipo de operaciones, los dos "caballerangos" enlistados en nómina ($ 14.00 pesos diarios para el jinete y $ 6.00 por su animal) debían pasar a mi nómina como "cadeneros" (ayudante de ingeniero), pero sólo con el salario de $ 14.00 pesos, uno renunció y el otro, al aceptar (de nombre Wolfrano Ortiz y con residencia en la Tenencia de Santa María), llegó a ser "casi" mi ayudante personal, fiel, cumplido a carta cabal y celoso colaborador que aceptaba cualquier comisión. Wolfrano y cuatro peones se encargaron de despejar el corral, en tres días se sacó madera, varias toneladas de tierra y estiércol, se niveló el piso y ahí se acomodaron, cuidadosamente, las piedras de la fachada donde permanecieron varios años.
Al terminar su gestión, el Li. Alberto Cano Díaz fue sustituido por el Lic. Fernando Ochoa Ponce de León, quien me ratificó como jefe de lo que pasó a llamarse Oficina Urbanística Municipal, siendo una parte de su programa la limpieza de la ciudad, por lo que una sus primeras  acciones fue la adquisición de 4 camiones equipados con compactadores de basura y la primera barredora motorizada -una vedadera novedad- que, por su forma, la gente llamó "La Bigotona". En esa época, los camiones de la obra pública, del servicio de limpia y del de jardinería, se guardaban unos pocos en el segundo patio del Palacio Municipal, el resto se quedaban en la vía pública, pero como el equipo recién adquirido era más caro -y más delicado- había que hacer espacio para alojarlo en el tercer patio, por lo que las piedras que ahí había se reacomodaron, ya no por "capas", sino formando altas hiladas pegadas a los muros, maniobra que se hizo en forma rápida y un tanto descuidada. A lo anterio hay que agregar los frecuentes roces y golpes que los camiones daban a las pilas de piedra, incluso algunas se cayeron y se volvieron a levantar. En pocos meses las canteras ya eran irreconocibles por el maltrato.
Al fin del año de 1966 se hizo cargo de la presidencia municipal el Sr. Don Alfonso Martínez Serrano -uno de los mejores presidentes que ha tenido Morelia- que, al año siguiente (1967) me encargó el proyecto de una Jardín de Niños a construirse en el terreno ubicado entre la calles Batalla de la Angostura, Calle del Castillo y Artilleros de 47. Me indicó que deseaba un centro moderno, bien diseñado y mejor construido, con todo lo necesario para que fuera un prototipo, sin importar costos. Todos los muros -con exclusión de los divisorios interiores- debían ser de cantera "de Morelia", con "sillarejos labrados" y aparentes; casi al finalizar los trabajos -flataban unos tramos de muros exteriores y el estrado del patio de honor- me encontré con serias dificultades para conseguir cantera "dura y rosada", varios "bancos de cantera" (rigurosamente "canteras") se habían agotado y Don Alfonso no aceptó que se utilizara la del banco de Cointzio, por lo que tomé la decisión de utilizar las piedras sobrantes de la Fachada del Hospital como material de mampostería.
Resumen y fin de un Mito:
               Las canteras de la Fachada del Hospital Dr. Silva las pueden "admirar" quienes visiten el Jardín de Niños "Lupita Diez de Arriaga" ubicado en la Colonia Chapultepec Sur y, como dicen en las películas que nos mandan los "primos del norte": "Juro que  es ésta toda la verdad y nada más que la verdad".

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Al iniciar 1960, las obras del IMSS casi estaban terminadas, ya estaban realizando las obras exteriores y de ornato y, para terminar la explanada y acceso principal, les urgía que la fachada fuera demolida o desmontada, por lo que ya tenían uno o dos meses insistiendo ante el Gobernador Franco Rodríguez. Se dice que la constructora encargada de las obras, "Robert y Compañía", era propiedad del ex gobernador Gral. Dámaso Cárdenas, por lo que los pedidos para retirar la fachada se podían considerar "casi órdenes del General", pero el Gobernador, quizá adivinando el destino final de la fachada una vez desmontada, le pasó "el paquete" al Presidente Municipal.
Por el mes de marzo de ese año, el Lic. Cano me indicó que planeara cómo desmontar la fachada y buscarle un destino final, por lo que procedí a levantar un plano de la fachada, indicando en él las hiladas y canteras que correspondían a cada línea. En la numeración de cada piedra o cantera me auxilió el maestro cantero Sabino Prado -uno de los mejores de la época- puesto que yo nunca había realizado una operación semejante y, hablando con honestidad, no sabía como hacerlo. Al tiempo que se realizaba este trabajo -plano y numeración- el Presidente me pidió que le ayudara a buscar el destino al cual se mandaría la fachada, conforme se fuera desmontando y, conociendo mis relaciones con algunos sacerdotes y mandatarios católicos, nos entrevistamos con el Sr. Arzobispo de Morelia, a quien se le ofreció en forma gratuita y alguna pequeña cooperación para su instalación en alguna iglesia o convento. El mandatario, en forma muy comedida, nos explicó que no había ningún sitio y que el destino y forma de las propiedades no se compaginaban con esa fachada.
También nos entrevistamos con el Jefe de los Servicios Coordinados de Salubridad, ya que la medida de la fachada casi se ajustaba al recién construido Centro de Salud -lado norte de las oficinas de Salubridad- que entonces tenía un pequeño jardín en todo su frente, limitado en la banqueta por una repulsiva reja de herrería, pintada en color rojo "pendejo", según calificación que le dio el pueblo, pero el Jefe de los Servicios dijo que no disponía de recursos, ya que apenas dos años antes el Estado había hecho un gran gasto en la restauración, ni podía pedir ayuda a la Federación por estar recién terminado el Centro referido.
En igual forma se ofreció a particulares, sobre todo a los que sabíamos tenían ranchos o cascos de ex haciendas. Nadie aceptó el ofrecimiento y como la presión de la constructora iba en aumento, el Lic. Cano me dijo: "Usted busque un lugar donde depositar las piedras y proceda a su desmonte, en dos semanas debe quedar despejado el lugar. No quiero disgustos ni con "David" (familiarmente así le llamaba al Gobernador, como lo hacían todos sus amigos y allegados).